Estos últimos días han estado cargados de actividades. El tiempo está siendo bastante lluvioso, ventoso y húmedo, sobre todo en esta última semana, pero con buenas botas y un buen impermeable se lleva bien.
Hace dos semanas descubrimos el fascinante mundo de los pubs irlandeses. Tenemos la suerte de vivir con un cantautor que trabaja en pubs de la zona todo los fines de semana, así que aprovechamos para ir con él. El primer pub fue en Ballydehob, un pueblo costero a unos 40 minutos en coche desde casa. Allí probamos nuestra primera y última pinta (esperamos) del viaje y pasamos una noche muy divertida escuchando las canciones, viendo como la gente se animaba a bailar y cantar y conociendo a personas muy simpáticas que no dudan en querer hablar contigo a pesar de las pequeñas dificultades que nos supone el idioma. Esa noche el pub estaba muy animado, con gente de todas las edades que se divertían juntos cantando, bailando, bebiendo y charlando sin más. Un ambiente muy acogedor.
El segundo fin de semana fuimos a un pub en Bantry, este un poco menos divertido porque la gente que estaba allí esa noche no estaba tan animada, pero el encanto de la buena música en directo siempre resulta muy agradable y lo pasamos bien. El siguiente fin de semana, lo hemos pasado en Inglaterra y allí no hay pubs de este estilo, así que a la espera estamos de ir este fin de semana a disfrutar de otra noche irlandesa.
Un detalle que nos pareció muy curioso es que antes de finalizar el concierto y como última canción se canta el himno nacional de Irlanda, todo el mundo se levanta y canta con mucho orgullo y de buena gana. http://es.wikipedia.org/wiki/Himno_nacional_de_Irlanda
Os dejamos aquí un link con una de las canciones de Des Redmond, habla del encantador pueblo de Bantry. http://www.youtube.com/watch?v=DAir9TiOPbo
Otro día que también lo pasamos muy bien y aprendimos mucho fue cuando asistimos a una barbacoa a la que nos invitaron unos vecinos de la zona de donde vivimos. Parece que lo de las barbacoas funciona aquí diferente: un vecino hace una barbacoa en su casa e invita a todos los vecinos de la zona, da igual que se conozcan mucho o nada o que tengan más o menos trato entre ellos. Los que hacen la barbacoa cocinan la comida principal y los invitados aportan algo de comida y bebida. Se reúnen todos, comen, beben, charlan, tocan la guitarra y cantan... Mientras los niños juegan en las cama elástica que siempre tienen todos los jardines de casas con niños. Todos eran muy amables y se preocupaban por conocernos y hacerse entender.
La comida estaba bastante rica, con carne a la barbacoa y muchos tipos de ensalada: de patatas con alguna salsa, remolacha, zanahorias y coles, lechuga y tomate...
La casa era muy grande y preciosa. La planta baja estaba construida a tres niveles diferenciando distintas zonas de la casa y todo muy iluminado por enormes ventanales y puertas de cristal.
Después de ir a la barbacoa es más fácil hacer autoestop al pueblo, ¡ya conocemos a los vecinos!
Las clases de español siguen muy bien, han aumentado los alumnos, nos lo pasamos bien y aprendemos mucho (ellos español y nosotros inglés también, que siempre hay algo nuevo que aprender cada día). Es una pena dejar las clases, porque la gente verdaderamente tiene ganas de aprender y valoran el trabajo, es muy gratificante. Puede que en algún otro momento volvamos a Skibbereen y retomemos las clases, nunca se sabe.
Tenemos también un amigo taxista, Declan, que nos soluciona el transporte en los días de lluvia o las veces en que nos falla el bus, es muy simpático y nos hace buenos precios.
El trabajo en Driftwood House en estos días, ha sido ayudar a preparar las habitaciones del B&B y pintar el tejado de un dojo que nos está llevando muchos días porque es grande. Está bien, a veces es un poco aburrido, pero bien, las tardes las tenemos libres y aprovechamos para hacer otras cosas.
Hemos hecho un pequeño viaje al sudoeste de Inglaterra aprovechando que nuestra familia estaba allí de vacaciones y como lo habíamos avisado de antemano a Des y Heidi (nuestros host de workaway), no ha supuesto ningún tipo de problema y nos han facilitado las cosas llevándonos en coche al pueblo para coger el autobús al aeropuerto de Cork, sin problema. Son muy amables y la convivencia es muy buena.
Como es el blog de Irlanda no vamos a detallar el viaje a Inglaterra, solo remarcar un pequeño pero importantísimo detalle: Irlanda es más barata, más verde y la gente es infinitamente más amable y cercana que allí (al menos es la experiencia que hemos tenido).
Ahora nos queda disfrutar de los últimos quince días en Skibbereen y Driftwood house, el día 11 de agosto nos vamos a hacer un pequeño recorrido por algunas zonas que nos apetece ver del país antes de volver a España.
¡Os contamos en la próxima!